Descripción
En el lenguaje de los símbolos este libro se asemeja a la leche materna: el alimento primero y más puro que recibe un recién nacido. Pero aquí se trata de una leche espiritual, preparada para fortalecer el alma, despertar la fe y conducir al lector hacia un crecimiento más profundo en la gracia y en el conocimiento de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
No es una metáfora elegida al azar, porque en estas páginas se abordan los temas fundamentales de nuestra fe, esenciales para la vida espiritual del ser humano, que iluminan el entendimiento y orientan el corazón hacia Dios. Enseñanzas sencillas y, a la vez, indispensables, porque sin estos conocimientos no es posible agradar a Dios ni alcanzar la salvación del alma.
María Puerta del Cielo es una amplia catequesis bíblica, un don de la Madre Celestial para sus hijos en la tierra. Su eje central es la presentación de la vida de la Santísima Virgen en íntima unión con el misterio de Cristo y su obra redentora. Con un lenguaje sencillo, cercano y accesible, ofrece enseñanzas profundamente acordes con el Evangelio, el Magisterio de la Iglesia y las necesidades espirituales de nuestro tiempo.
La obra posee una finalidad eminentemente práctica: suscitar la conversión y conducir a cada persona hacia Jesús, el Salvador. Para ello, presenta exhortaciones maternales que nos invitan a vivir con mayor conciencia y responsabilidad nuestra condición de hijos de Dios.
El propósito último de este libro —y de Aquel que lo inspira— es contribuir a la salvación de la humanidad mediante el cuidado amoroso de María. Ella se manifiesta como verdadera Madre espiritual: anima, advierte, aconseja, instruye, corrige y proclama la verdad, siempre con ternura y amor, y también con la firmeza que exige el bien de sus hijos.
Estas páginas abren una puerta a la esperanza y permiten descubrir más profundamente la misión de María como Reina y Señora del Cielo y de la Tierra. Como Puerta del Cielo, nadie llega al Padre sino por medio del Hijo, y nadie llega al Hijo sino por medio de María. Elegida por Dios como el camino, María participa de manera singular en la obra de la redención, siendo instrumento privilegiado para acercar las almas a su Hijo y acompañarlas de regreso al amor de Dios.






