Descripción
Humanamente hablando, este libro puede compararse con un “manjar sólido” para hombres maduros en el juicio. Pues “todo el que se nutre de leche es todavía un niño; en cambio, el alimento sólido es para los adultos, para aquellos que, por la práctica, tienen ejercitadas sus facultades en el discernimiento del bien y del mal”.
Sublime y sencillo al mismo tiempo, no está escrito con palabras de humana sabiduría, “para no desvirtuar la cruz de Cristo”, porque cuanto en él se expresa “no se apoya en la sabiduría humana, sino en la demostración del Espíritu y de su poder”.
Un libro espiritual para hombres espirituales.






