Descripción
La Torre de Babel constituye el símbolo por excelencia del orgullo, la prepotencia y la soberbia humana. Para interpretar correctamente la Palabra de Dios es necesario pedir al Señor una conciencia recta y un claro discernimiento del bien y del mal. Dicho esto, las Sagradas Escrituras no pueden interpretarse al pie de la letra, pues es preciso tener en cuenta la cultura de la época, el estilo y el modo de vida de los escritores sagrados, así como sus formas de sentir, de expresarse y de transmitir sus vivencias. Del mismo modo, es indispensable considerar el género literario de cada texto.
Este pecado de orgullo —querer ser dios pero sin Dios— ha marcado al hombre desde los albores de la historia. Desde entonces, la humanidad ha aspirado una y otra vez a suplantar a Dios en los corazones, en las naciones y en los pueblos, «hasta el extremo de sentarse él mismo en el Santuario de Dios y proclamarse a sí mismo dios». Este relato pone de manifiesto que, cuando los hombres se unen para obrar el mal y rebelarse contra Dios, «con su astucia harán triunfar la traición en sus obras, y su plan tendrá éxito».






